14 de septiembre de 2012

Sin reproches, ni reclamos

Autor: Lyn El, de Slasheaven
Pareja: Chris Jericho x Randy Orton, Randy Orton x Cody Rhodes


Un beso pequeño fue lo último que dio en lo labios de su pareja. Una vez más iba a encontrarse con aquel que últimamente lo hacía suspirar en secreto.

-Randall…-

-Si, Cody- giró para luego mirarlo a los ojos, algo que ya no podía hacer muy a menudo.

-¿A qué hora volverás? Solo para saber si puedo esperarte despierto o no-

-No lo sé, cariño- respondió con una sonrisa amarga. Le parecía tan triste que el pequeño no se diese cuenta de lo tan cruel que estaba siendo. Se acercó y le dio un beso más cariñoso, sus labios se unieron en un roce sencillo, pero Randy no pudo evitar profundizarlo, y así quitar de su mente las culpas que lo agobiaban. El más bajito de los dos se separó al sentir la lengua de su pareja adentrarse en su boca…

-Si empezamos así, no te iras nunca Randall, y después tendrás problemas- el “asesino de leyendas” miró con pesar a su compañero y pareja y solo le dedicó una sonrisa- No te estropees mucho en los ensayos… esta noche te necesito entero- expresó para luego guiñarle el ojo picaramente.

El mayor de los dos tomó una chaqueta de cuero que estaba sobre el sofá de la sala, y se la colocó sobre la remera blanca y gastada que llevaba. Unas zapatillas negras y un Jean azul y lavado completaban la vestimenta.

Se montó en su auto, un Lamborghini de color negro. Tal vez uno de sus pocos caprichos que se había autosatisfecho.

En unos cuantos minutos estaba en el gimnasio que la empresa tenía en Chicago, ciudad en la que se llevaría a cabo la próxima emisión de las luchas.

Saludó a los de seguridad al traspasar las puertas y sin más se dirigió al vestuario. John Cena y Adam Copeland estaban sentados en las bancas hablando de todo y nada, mientras se reían animadamente.

Randy no pudo evitar pasear su vista por el vestuario buscando a esa persona que lo hacía sentirse tan mal y tan bien consigo mismo. Esos sentimientos contradictorios tenían un nombre… que prefería no recordar…

-Después de todo los problemas ¿Conseguiste el alojamiento, Randy?- preguntó John mientras se arreglaba los cordones de las zapatillas de entrenamiento.

Salió de su ensoñación apenas escuchó su nombre. Adam sonrió de manera enigmática sabiendo lo que le sucedía.

-¿El alojamiento? ¿Lo conseguiste o no?- le repreguntó Edge dejándolo aún más en evidencia

-Oh, si, al final Cody encontró lo que quería… algo lejos, debo admitir, pero está bien- terminó la oración con una sonrisa, que se le borró apenas miro al espejo y en el reflejo del mismo vio como alguien entraba y fingía indiferencia ante su comentario.

Adam se levantó de manera rápida y tomando de la mano a John salieron al cuadrilátero para entrenar que tenían designado.

-Nosotros nos vamos, prometí a John ayudarlo a entrenar y si gano, puede que consiga cena gratis…- deslizó con una sonrisa pícara, mientras el ex marine lo seguía diciéndole que ni en sus sueños le ganaría.

-Te estuve esperando, hace media hora que tenías que llegar para entrenar, Randall- deslizó suavemente, y sin reproche, la persona que quedó compartiendo el vestuario.

-Lo siento… el departamento que alquilé está lejos y…-

-Nunca te pedí explicaciones, no voy a empezar ahora…- cortó de manera violenta la oración de Randy- Vístete, repasaremos las líneas en lo que John termina con Adam y luego practicaremos los movimientos-

El más joven de los dos hizo lo que le ordenaron. Se vistió con unos pantalones holgados, y una camiseta gastada que le permitía todos los movimientos por la comodidad que le daba, igual nada era mejor que su ropa oficial de combate: unas trusas lo suficientemente grandes para tapar lo que no era permitido mostrar por televisión.

Randall sonrió, sabía que el rubio que tenía enfrente cambiándose la remera completamente empapada en sudor, moría por el atuendo que usaba para pelear… y a él le pasaba lo mismo con el atuendo del rubio.

-Estuviste entrenando ¿Verdad?- preguntó “el asesino de leyendas”

-Si el descubrimiento que cambiará a la humanidad lo hiciste debido a mi remera sudada, te felicito… era imposible de darse cuenta, a menos que pusieras todas las neuronas a funcionar…- deslizó con ironía y frustración.

-Chris… por favor…-

-Está bien, está bien… no digas nada. Ya lo sé- expresó con una sonrisa- Sin reproches, ni reclamos-


Yo seré el viento que va
Navegaré por tú oscuridad


El “león” se levantó de la banca tratando de esconder su rostro abatido, pero no pasó desapercibido para Randy… lo conocía demasiado bien, aunque Christopher tratara de esconderle sus emociones, él podía leerlas demasiado bien.

Salieron a un costado del cuadrilátero en el que John estaba, literalmente, masacrando a Edge, aunque a este parecía causarle más gracia que otra cosa, porque no dejaba de reírse cada vez que Cena lo tocaba. Se notaban que recién empezaban a coquetearse. Randy había pasado de largo esa etapa en su relación con Cody ya que este lo admiraba tanto que ante su primera insinuación el chico se lanzó a sus brazos. De eso hacía seis meses, en los que Randall se sentía presionado, todo sucedía tan rápido… y él se veía tan reflejado en Cody, que no podía negarle nada. No podía hacerle lo que Chris le había hecho a él.

Luego de practicar sus entradas y lo que se dirían antes de subir a luchar, decidieron seguir con los movimientos. Conocían tan bien su cuerpo y el del otro que no fue muy difícil entrar en sintonía. Luego de media hora, ya habían podido perfeccionar la batalla de 10 minutos que tendrían esa semana. Solo faltaba ensayar el final, Chris luego de lanzar al piso a Randy le aplicaría su toma “Walls of Jericho” que, luego de mucho esfuerzo sería anulada por su adversario. Luego de recuperarse, “el asesino de leyendas” aplicaría un RKO que dejaría en el piso a su rival y sin más vendría la cuenta de tres, una vez que Randy le aplicara la puesta de espaldas.

A primera vista, todo parecía sencillo, nada más que simples movimientos de lucha que eran repetidos cada semana, y el público enloquecía con ellos.

Pero para Chris y para Randall era mucho más.

Mucho más…


Tú, Rocío, beso frío
Que me quemará
Yo seré tormento y amor
Tú, la marea, que arrastra a los dos
Yo y tú, tú y yo
No dirás que no
No dirás que no
No dirás que no


Era la posibilidad de rozarse hasta el hartazgo, de poder sentir el contacto del cuerpo semidesnudo del otro sobre el propio. Era sentir la piel extremadamente caliente y sudada de quien en ese momento dejaba de ser un adversario para convertirse en la ex pareja del otro, porque no podían sacar de sus mentes cada encuentro que habían tenido, cada agotadora proeza sexual que habían hecho juntos. Allí no estaban luchando, sino que se estaban amando, ilegalmente… pero lo hacían.

En los entrenamientos siempre trataban de no sobrepasarse en lo que hacían. Randy tenía una pareja que cuidar, y por más que nadie le haya reprochado nada en la empresa, todos sabían que él y Cody estaban saliendo, y algunos también sabían que tenía una especie de relación clandestina con Chris Irvine. Nadie sabía en qué iba a terminar eso, y tampoco les importaba mientras no trajera problemas a la empresa.

El RKO fue aplicado con suma delicadeza y destreza por parte de Randy, Chris rebotó contra el piso y quedó boca arriba esperando el siguiente movimiento… que no llegaba.

-¿Tienes miedo que sea como la última vez?- preguntó el “León” desde el piso. Randy se quedó parado a su lado, con un gesto intranquilo es un rostro, lo que demostraba una lucha interna –No sucederá nada que tú no quieras que pase- deslizó ladeando su rostro hacia un costado, tratando de no mirar el cuerpo escultural que tenía a pocos pasos… le dolía tanto esa situación. Tener ilegalmente algo que él había alejado de su lado alegando que era una distracción para su carrera. Haber abandonado a Randy era la peor decisión de su vida, y ya no podía hacer nada para recuperarlo… su corazón se desangraba cada vez que veía a Cody Rhodes mirar a Randy… porque, Chris sabía que Randy, alguna vez lo había mirado de esa forma… con esa adoración, con ese cariño y ese amor… de lo que ahora solo podía pedir migajas.

-Es obvio que pasará solo lo que yo quiera- deslizó Randy mientras se dejaba caer de rodillas junto al cuerpo del rubio- Tu me perdiste, y ahora no te queda más opción que aceptar lo que yo quiera darte- susurró en voz baja una vez que se acomodó sobre el cuerpo de Chris.

La toma era sencilla, Randy tenía la mitad de su cuerpo sobre el del rubio, la pierna derecha del “León” permanecía estirada sobre el suelo, y la izquierda era sostenida por el castaño contra su pecho. La cuenta de 3 segundos imaginaria se extendió hasta 24. Permanecieron inmóviles y en silencio. Ninguno de los dos quería separarse del otro, por más que se lastimaran en uno al otro no podían evitar que el fuego que llevaban dentro y la pasión que sentían se encendieran a cada roce.

-¿Por qué no vienes a mi apartamento?- rogó el mayor, esperando una respuesta afirmativa como cada vez que la propuesta era hecha.


Seré tu amante bandido, bandido
Corazón, corazón malherido
Seré tu amante cautivo, cautivo
Seré
Pasión privada, dorado enemigo
Huracán, huracán abatido
Me perderé en un momento contigo
Por siempre

-¿Quedaremos como la última vez? Sin reproches, sin compromisos… y que no se repetirá…- preguntó escéptico e irónico.

-Se repetirá las veces que tu quieras- deslizó tratando de bajar su pierna. No quería humillarse más de lo que ya lo había hecho, y no podía evitar esconder que su cuerpo había reaccionado a tener a Randy encima.

-Ve a tu departamento, me daré una ducha, y luego iré- deslizó mientras se separaba y traspasaba las cuerdas del ring para salir del mismo.

Christopher quedó tirado en el cuadrilátero unos minutos, luego se irguió lo más solemnemente que pudo y caminó hasta el vestuario. John y Adam ya se habían ido, ya que todo estaba en silencio, salvo por la ducha que se oía de fondo. El rubio alcanzó su bolso, sacó lapicera y papel, garabateó su dirección y lo dejó sobre el bolso de mano de Randall. Sin más partió para su departamento.

Llegó en unos pocos minutos, se había buscado un hotel cómodo, cerca de donde se filmaría el programa y muy cerca de los lugares en los que podía entrenar, de esa manera no tenía que moverse y el resto del tiempo podía hacer otras cosas, como pensar en Randy…

No despejó su mente hasta que no entró al cuarto y metió la cabeza bajo el agua de la ducha. No podía creerlo… una vez más, tendría a su ex pareja en su cama, aunque así era todas las semanas… pero siempre que terminaban de hacerlo se prometían que esa sería la última… Randy no se sentía bien engañando a Cody, pero Chris sabía que el “asesino de leyendas” aún lo amaba a él, y el sentimiento era correspondido… había sido una idiotez dejarlo, lo admitía, pero Randall ya le había explicado que tenía una nueva vida, que había encontrado a otra persona maravillosa, y que no quería que sufriera como él había sufrido al ser dejado.

Y eso desgarraba aún más el corazón del rubio.

Unas lágrimas escaparon de sus ojos y se mezclaron con el agua que caía de la ducha, apretó sus puños en señal de desesperación, y golpeó la pared. Luego de eso se calmó lo suficiente como para poder salir del agua y no echarse a llorar.

Secó su cuerpo con rapidez y mientras se ponía la ropa interior llamaron a la puerta. No se molestó en vestirse ya que sabía quien era. Abrió y del otro lado se encontraba Randy, al parecer sorprendido al verse recibido en ropa interior.

-Me ves así cada semana, y con menos ropa también… no sé de que te sorprendes- expresó en tono sarcástico el rubio, mientras se adentraba en la sala de la habitación de hotel.

Randall cruzó la puerta y la cerró. Se adelantó unos pasos para ver la figura de Chris en el sofá. Estaba sentado de tal forma que al castaño le pareció nunca haber visto algo más sexy. El rubio estaba comiendo unos chocolates, que al parecer había comprado recién ya que el envoltorio estaba sobre la mesa de café, en la cual apoyaba unas de sus piernas.

Un celular sonó, Randall se alejó unos pasos para atender, ya que reconoció quien lo llamaba. Chris escuchó la conversación y no pudo evitar sentir su corazón estrujarse… pero no podía aspirar más que a eso que tenía…

-“León”… no tengo mucho tiemp…-

-Media hora es suficiente para mí- deslizó mientras se paraba y de manera elegante se quitaba los bóxers rojos que tenía como única prenda. Su amante no pudo más que gemir de anticipación al verlo acercarse totalmente desnudo. Chris se paró justo frente a él, y le dijo- en este momento no puedo aspirar, ni pedirte más que el tiempo y los momentos que tú quieras darme-

El rubio pasó su mano derecha por el cuello de Randy y la dejó descansar en la nuca, lo acercó de manera violenta hasta tenerlo a una distancia casi inexistente de sus labios. Sus respiraciones chocaron, calientes, desgarradoras, llenas de gemidos contenidos, deseos inexpresados, promesas imposibles de cumplir, pero ninguno quería dar el primer paso…

El castaño no soportó más, y se apoderó de esos labios rojos que aún le quitaban el sueño, sus bocas se juntaron de manera violenta y desesperada, no había tiempo para la dulzura o el cariño. Alguien, que representaba la dulzura en su vida, lo aguardaba para pasar una noche tranquila de besos lentos y de romance desbordante… con Chris eso ya no era posible…

La lengua de Chris se adentro en la boca Randy sin pedir permiso, no lo necesitaba, sabía demasiado bien como le gustaba besar al castaño. La respuesta de este no se hizo esperar. Tomó al rubio de su cadera y lo apretó contra su cuerpo de manera desesperada, la erección de Chris ya estaba lista para ser atendida. La mano del más alto serpenteó por el pecho del rubio, para detenerse en el vientre. La expectación y las cosquillas en el bajo vientre hicieron gemir a Chris, quien separó sus labios de los de Randy para poder gemir de manera audible. Echó la cabeza hacia atrás, acción que fue seguida por el más alto quien colocó sus labios en el cuello blanco y delicioso de su “León”, su lengua se deleitó con esa piel excitantemente caliente y húmeda por el sudor y el agua que aún escurría del cabello claro de Chris. No pudo evitar comparar la pasión que Jerichó imprimía en cada uno de sus movimientos cada vez que estaban juntos, con el comedimiento de Cody a la hora de hacer el amor. El “león” era salvaje y desbocado, en cambio el chico era la ternura y armonía pura. Trató de borrar esos pensamientos mientras aún degustaba el cuello y clavícula de su amante.


Yo seré un hombre por ti
Renunciaré a ser lo que fui
Yo y tú, tú y yo
Sin misterios
Sin misterios
Sin misterios

Chris no podía evitar gemir, Randall sabía manejarlo… podía llevarle 10 años de diferencia, pero cuando el castaño lo tocaba, el rubio sentía que era la primera vez que tenía contacto de ese tipo con alguien. Era imposible no gemir, no enloquecer, no sentirse un estúpido por haberlo dejado… ahora debía conformarse solo con esos encuentros que lo dejaban insatisfecho… rogando porque volvieran a repetirse, clamando porque Randy, que todavía no llegaba a los treinta años, aún lo viera atractivo por más que él estuviese pisando los cuarenta. Y eso sucedía… cada semana, solo lanzaba la insinuación y el castaño aceptaba… era su propia rutina, una pasión privada que solo conocían ellos dos.


El castaño levantó de la cintura a su pareja y lo dejó caer sobre el sofá de tres cuerpos de manera un poco violenta, Chris gimió al sentir su espalda chocar contra la superficie, aunque no sabía si era por eso, o por ver como Randy comenzaba a desvestirse. Ese cuerpo era la perfección, una piel bronceada y marcada por tatuajes que él adoraba lamer centímetro a centímetro, unos pectorales que el moría por morder, y unos abdominales por los que dejaba correr su lengua hasta dejarlos húmedos en cada resquicio y músculo marcado.

Randall llevó su mano para desabrochar los jeans que tenía, pero Chris se adelantó, se arrodilló sobre el sofá y tomando la cinturilla del pantalón acercó al castaño hasta donde él estaba. El más alto seguía de pie, razón por la cual, Chris quedaba justo frente a su abdomen, el rubio acercó su rostro y deslizó su lengua en suaves caricias húmedas por la piel receptiva del más joven. Sus manos luchaban con el botón de pantalón, pero no tardó mucho en deshacerse del obstáculo. El castaño dejaba escapar pequeños gemidos… trataba de contenerse, tenía la estúpida creencia que cuanto menos disfrutara, menos doloroso sería engañar a su pareja, pero sabía que eso era mentira… pero se negaba a mostrar que el “León” aún lo tenía en sus garras.

El cierre ya era historia. El pantalón estaba bajado a medio muslo. La erección de Randy aún no estaba al máximo pero Chris se encargaría de que eso cambiara. Acercó su cara a los bóxers negros que se notaban tirantes y dolorosamente ajustados… acercó su lengua y sin más humedeció la tela que se ceñía sobre la punta del miembro de su amante. Randy no pudo evitar el gemido necesitado que escapó de su garganta ante esa acción.

-Oh por Dios- deslizó con la voz estrangulada mientras el rubio seguía acariciando con su lengua por sobre la tela. Su piel quemaba, y su cuerpo colapsaba ante las cortas y sucesivas lamidas. Los gemidos ya eran lo suficientemente audibles, como para saber que la excitación estaba casi al máximo.


Seré tu amante bandido, bandido
Corazón, corazón malherido
Seré tu amante cautivo, cautivo
Seré
Pasión privada, dorado enemigo
Huracán, huracán abatido
Me perderé en un momento contigo
Por siempre
Por siempre, seré tu héroe de amor
Seré tu héroe de amor
Seré tu héroe

Chris decidió que era suficiente tortura. Sin muchos reparos bajó la ropa interior para encontrarse con ese majestuoso miembro que se alzaba orgulloso… el rubio se contentaba con pensar que todas las reacciones del cuerpo que tenía enfrente eran gracias a él, ya que no podía pedir más que eso… Randy no podía soportar la expectación y no tenía mucho tiempo para estar con su amante, así que tomó los cabellos rubios y sin preámbulo acerco el bello rostro hasta su entrepierna, restregándolo contra su miembro excitado, no recibió queja alguna por parte de Jerichó, es más, sabía que eso le gustaba. La incipiente barba del rubio hacía cosquillas sobre la piel morada y estirada al máximo de la virilidad del castaño. Gimió al sentir como el rubio luchaba para que soltara su cabello. Le hizo caso, solo por esa vez lo haría. Chris sonrió, y su rostro, un poco húmedo por el presemen, se vio iluminado y hermoso para Randy. No hubo más palabras entre ellos… la acción comenzó. El rubio engulló hasta donde pudo el miembro imponente del castaño. El tope fue su garganta, la cual sintió cerrarse cuando Randy trató de forzarlo a que entrara un poco más. Lo complació, engulló más y masajeó con sus manos lo que no cabía en su boca. Chris comenzó a mover sus labios, mientras hacia salir y entrar la virilidad una y otra vez. Su lengua se deleitaba con el salado sabor que el sexo del “asesino de leyendas” tenía. Una de sus manos jugaba con los testículos del castaño y se complació al sentirlos llenos, rebosantes y llenos del semen que muy poco bañaría su cuerpo. Se excitó más si eso era posible, pero no hizo nada para satisfacerse, aunque el dolor en su erección era casi insoportable. Pero él no podía darse el lujo de tener un orgasmo, ya que no podría recuperarse tan rápido como Randy… los 40 años que tenía le pasaban factura a su cuerpo.

-Más, Chris… quiero llegar en tu boca- expresó de un tirón, en unos pocos segundos que la locura del placer le dio respiro.

Chris apuró el ritmo, sacando de su boca el duro miembro para solo lamerlo a lo largo, hizo jugar sus labios y lengua con el glande rojo y húmedo. Sus manos masturbaban todo el resto, inclusive los testículos que ya estaban llenos y a punto de dejar salir todo lo que guardaban.

Randy sintió su bajo vientre endurecerse, mientras todo su cuerpo hormigueaba, sus piernas apenas lo sostenían, una ráfaga de placer recorrió su espina dorsal y se transmitió a cada terminación nerviosa de su cuerpo, pero todo se centró en su miembro, sintió derramarse en un río que no parecía tener fin.

Chris no notó cuando Randy comenzó a eyacular, y parte del blanquecino líquido cayó sobre su rostro… cuando lo sintió, se apresuró a abrir su boca para recibir lo que quedara… su paladar y su lengua recibieron el resto de semen que aún fluía del miembro del castaño. El sabor salado y cremoso de la sustancia invadió cada uno de sus sentidos. Finalmente Randy cayó al piso de rodillas al terminar de descargarse… el “León de Jerichó” siempre conseguía eso en él… siempre causaba ese extraño gasto de energía que lo dejaba al borde del desmayo… como si entregara todo de si en un orgasmo.

Randy empezó a quitarse lo último de ropa que le quedaba: los pantalones, los bóxers negros y las zapatillas. Ahora si estaban en igualdad de condiciones, desnudos los dos… sin barreras que los separaran. Estaba un poco cansado, su cuerpo resentía el entrenamiento que habían tenido con anterioridad, pensó que no conseguiría una nueva erección lo suficientemente pronto como para poder hacerlo con Chris, se arrodilló para así poder ayudarlo devolviéndole el favor de la anterior felación, pero la imagen que el rubio le entregó no lo dejó moverse.

Chris estaba sentado en el medio del sofá, las piernas abiertas, expuesto a la vista de Randy. Gemía desquiciadamente, mientras con su lengua limpiaba parte de sus labios que aún estaban manchados por el semen. Sus dedos anteriormente humedecidos con semen y saliva penetraban su propia entrada, en una auto preparación que a Randy le provocó una erección al instante.

El rubio ya no podía más… quería poder conseguir la satisfacción que solo Randy podía darle. Pero al parecer este había quedado embobado con la vista que le estaba dando. Colgó su mirada en el rostro del castaño, viendo como este no podía reaccionar, emitió un gemido mucho más profundo, lleno de lascivia que llamó la atención del más joven. Sus ojos claros se cruzaron con la lujuria desbordando de ambas miradas. Chris apenas si podía mantener sus ojos grises abiertos por el placer que se estaba dando con sus dedos… su miembro erecto estaba tan sensible que sabía que un solo roce lo haría descargarse… necesitaba a su amante ya.

-Randy… por favor, te necesito- deslizó en un gemido bajo, apenas audible, y con una vos tan lasciva que “el asesino de leyendas” pensó que moriría… o en el mejor de los casos, tendría otro orgasmo igual de intenso que el anterior. Dirigió su vista una vez más a la dilatada entrada de su amante y sin esperar más, se abalanzo sobre él. Cayó con todo su peso sobre Chris, apretándolo contra el sofá. Se besaron una vez más… fieramente, rompiendo sus labios. Randy mordía sin medirse, la boca del rubio estaba roja por la sangre, las dentelladas y porque ese era su color natural… el color que enloquecía a su compañero de cama. Sus lenguas se encontraron en una batalla desesperada, una danza impecable de caricias desesperadas… como si esa fuese la última vez que fueran a encontrarse… y esa era la promesa que se hacían cada semana.

El más alto se llevó una mano a su boca, dejó caer un poco de saliva y untó su miembro duro como el metal con ella. Gimió ante su propio tacto y al recordar como Chris se había acariciado a sí mismo… era imposible encontrar algo más erótico que esa imagen.

Se sorprendió al sentir como Chris lo obligaba a girarse y sentarse en el medio del sofá… buscó la mirada gris para ver si encontraba una respuesta…

-Hoy tengo ganas de montar…- deslizó con una sonrisa lujuriosa que impresionó a Randy como cada vez que Chris le hablaba de esa manera… era tan orgulloso y tranquilo, parecía que nada lo afectaba… ni siquiera los abucheos del público, o que él se paseara junto a Cody frente a sus narices… pero a la hora de la pasión era tan expresivo que generaba una sorpresa imposible de describir.

Chris se acomodó sobre el regazo de Randy y sin esperar ni un segundo se dejó caer sobre la erección de este. Lanzó un gemido al sentir su carne desgarrarse por la violenta maniobra que usó para empalarse, pero no se quejó… ese era el tipo de relación que tenía con Randy, eso era lo que se merecían o a lo que podían aspirar… eso se ganaban por ser amantes y no una pareja. Todo era pasión y nada de amor o romance.

El rubio comenzó a moverse, usando sus rodillas ancladas al sofá y a cada lado de las caderas de Randy. El vaivén era lento, en lo que se acostumbraba a la penetración, pero estaba tan acostumbrado que no hizo falta esperar mucho… Randy clavó sus dedos en la carne de los muslos de Chris… dejó sus huellas tan marcadas como pudo mientras el rubio gemía con desesperación. En represalia, Jerichó hundió sus uñas en la tostada piel de los hombros del castaño, mientras con su lengua delineaba el tatuaje en su bíceps izquierdo. Randy llevó su brazo izquierdo para sostener de la cintura a su amante, Chris se estaba cansando y ya casi no podía moverse.

El asesino de leyendas apenas podía coordinar sus movimientos, el interior de su pareja lo apretaba tanto que creía que se descargaría de manera violenta en ese instante. Christopher al sentir esa mano en su espalda que le daba un punto de apoyo tiró su cuerpo un poco hacia atrás, de esa manera el miembro de su amante tenía un mejor ángulo de impacto y tocaba su próstata con facilidad. Su rostro era el placer hecho carne, Randy no podía despegar sus ojos de las facciones del rubio… sus ojos cerrados por el esfuerzo, su boca entreabierta, tratando de recuperar el aire que escapaba a borbotones de sus pulmones, su piel sudada y caliente, rosácea por el rubor que causaba el ejercicio que estaban haciendo.

Chris comenzó a gemir con desesperación.

-Randy… -Ahhhhhhh... Randy... siiiiii, ya llego.... ahhhhhhhh.... mmmmmmmm- Jadeaba, no podía evitarlo, la excitación estaba llegando a su apogeo. El castaño aumentó el ritmo hasta que las junturas del sofá comenzaron a rechinar de la velocidad que llevaban. Chris rebotaba contra las piernas de Randy, y en cada embestida su miembro se frotaba entre sus abdómenes, consiguiendo llevarlo a la gloria sin siquiera masturbarse. -Ya no aguan... to... ahhhhhhhhhhhhhhhh- gimió mientras se abalanzaba sobre esa boca que lo enloquecía. Quería besarlo hasta hacerlo sangrar, marcarlo como suyo, aunque no lo fuera, aunque le perteneciera a otro… él no se rendiría, no hasta que Randy lo separara para siempre de su lado… moriría antes de apartarse de su lado.

Randy sintió como los músculos internos de Chris se contraían, apretándolo aún más, demostrando que estaba por descargarse… el líquido blanquecino que impactó contra su abdomen le dio la prueba de que el orgasmo había alcanzado a su amante. El rubio, luego de lanzar un sonoro gemido y arquear su espalda hasta lo que su cuerpo le permitía, cayó exhausto y rendido sobre el pecho de su amante, escondiendo el rostro en el hueco que quedaba entre el cuello y el hombro izquierdo. Sentía como el miembro de Randy seguía embistiendo sin piedad… ya faltaba poco. Unos poco envites más y sintió su interior humedecerse por el semen. El orgasmo del castaño había sido silencioso… como siempre lo eran desde que tenía ese romance clandestino. Como si por nombrarlo o gemir por él hiciese peor el engaño hacia Cody.

No pasó ni dos segundos que Randy ya estaba de pie, buscando su ropa, ya se había pasado la media hora que habían pactado para compartir antes de que el castaño volviese a su departamento. Se vistió en un par de minutos, y mirando al rubio, no se animó a pronunciar las palabras que siempre decía… sabía que esa no sería la última vez que lo harían…

-Sin reproches, ni reclamos…- deslizó el “León” sin mirarlo, mientras se ponía en posición fetal sobre el sofá… sintiéndose mal, como siempre que eso sucedía.

Él se quedaría solo, llorando unas horas por el amor que había dejado ir, mientras Randall iría a compartir cama con un joven de menos de 25 años… que competencia podía representar él ante eso. Sintió la puerta cerrarse, y rompió en llanto… no porque la situación fuese angustiante o frustrante, sino porque sabía que volvería a buscar a Randy. Volvería a ponerse a su disposición, lo dejaría destrozarlo una vez más…

Pero antes muerto que rendido… nunca renunciaría a la persona que amaba… por más que su corazón fuese deshaciéndose poco a poco, por más que en cada encuentro sintiera que se desangraba por heridas inexistentes… por más que en cada unión de sus cuerpos sintiera que parte de su vida se iba con él…

Era una unión prohibida… porque Randy estaba con otro… pero él sabía que el único amor del castaño siempre sería él mismo… por eso se rebajaría una y otra vez a ser el segundo plato… solo para que Randy se sintiera amado y pueda amar con libertad… aunque sea esos escasos minutos que podían compartir una vez a la semana…

Por que como siempre se decían, no había lugar para reproches ni reclamos, sino para amarse una y otra vez de manera clandestina.


Seré el amante que muere rendido
Por amor por amor malherido
Seré tu amante bandido, bandido
Seré
En un oasis prohibido, prohibido
Por amor por amor concebido
Me perderé en un momento contigo
Por siempre seré tu héroe de amor

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Llegó a toda velocidad hasta el departamento que compartía con su pareja… tuvo que explicar el porque de las heridas en los labios, y algunos moretones en sus brazos… alegó que algunos movimientos habían salido mal y que esas eran las consecuencias… no podía decirle la verdad ya que lo lastimaría… y por más que el lema que él y Chris compartía era lo de “no reproches, ni reclamos” el tenía muchos para hacerle… pero no podía… dejaría que el rubio sufriera en soledad por haberlo apartado de su lado, debía ser castigado por le sufrimiento que le causó… esperaba que algún día el amor que sentía por “El León de Jerichó” se esfumara y naciera una más fuerte por Cody… pero mientras eso no fuese así, el tendría sus momentos de ternura con el muchacho y los momentos de amor y pasión desenfrenados con Chris…

No renunciaría a su amante hasta que el dolor escapara de su alma y de su cuerpo, hasta que su sufrimiento cesara…

Y no le importaba que eso suene a reproches y reclamos.

FIN 

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